<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ajo Kano &#187; Cuento</title>
	<atom:link href="http://ajokano.com/category/cuento/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://ajokano.com</link>
	<description>Omnipresencia en un mundo inexistente</description>
	<lastBuildDate>Wed, 11 Aug 2010 22:09:24 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	

<!-- Debugging help, do not remove -->
<meta name="Framework" content="Kpress" />
<meta name="Theme Version" content="1.1" />
<meta name="Framework Version" content="1.1" />


<image>
			<title>Ajo Kano</title>
			<url>http://ajokano.com/blog/wp-content/uploads/2009/07/feed.gif</url>
			<link>http://ajokano.com</link>
			<width>144</width>
			<height>144</height>
			<description>Omnipresencia en un mundo inexistente</description>
		</image>		<item>
		<title>Derby</title>
		<link>http://ajokano.com/2009/07/derby/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2009/07/derby/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 21 Jul 2009 01:52:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ajo Kano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[desesperación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.com/blog/?p=697</guid>
		<description><![CDATA[Hay un pelado al que no le da la gana de escribir nada. Canta todo el día&#8230; Putea las gallinas del vecino y se va sin zapatos al colegio. A veces para en el camino y orina de frente a los carros, y eso que tiene complejo de genitales pequeños. Pero que se puede hacer, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ajokano.com/wp-content/uploads/2009/07/derby.jpg"></a>Hay un pelado al que no le da la gana de escribir nada. Canta todo el día&#8230; Putea las gallinas del vecino y se va sin zapatos al colegio. A veces para en el camino y orina de frente a los carros, y eso que tiene complejo de genitales pequeños. Pero que se puede hacer, todos tienen derecho a sentirse así de vez en cuando.</p>
<p>Camina por el pavimento y algunas veces arrastra las uñas para sentir ese fastidioso estremecimiento de dolor y fastidio. Se muerde el labio inferior con una fuerza irracional cada que un perro se le acerca y le mueve la cola. Le dan ganas de patearlo, de patearlo muchas, muchas veces. Y siente esa piedra en su pecho, alimentándose de sí mismo y él se satisface alimentándolo. Es uno de esos días en que se quiere tocar fondo, en los que se quiere creer que no hay nada más abajo.</p>
<p>Se concentra en su mirada y descubre que ha estado mirando fijo hacia abajo mientras caminaba, con el cuello tieso. Ya lo tiene entumecido, levanta sólo los ojos para mirar al frente, no ve nada que quiera ver, vuelve y baja la mirada.<span id="more-697"></span></p>
<p>Entre las grietas del cemento se imagina que se encuentra con la vieja que lo trae loco, la que conoció, pero desconoció después, cree que es la única que podría cambiar toda esta situación, se imagina encontrándose con ella. Se para frente a ella, ni siquiera la mira, le da pena, pero sabe que ella lo mira con ojos de lástima, callada y con un frío interior que la asusta y le pone aguados los ojos.</p>
<p>Ambos se quedan quietos y de un momento a otro él la toca, en el hombro. Pero su mano baja y llega hasta sus muslos. Ella permanece inmóvil, entiende lo que pasa y deja que continúe. Él hace lo mismo con la otra mano y mete ambas por entre sus muslos. La levanta del suelo y la recuesta contra la pared del parqueadero, en plena calle, porque para él no hay nadie.</p>
<p>La falda que lleva permite y facilita los movimientos,quedó con la espalda contra la pared blanca, sus piernas abiertas dejaron sus muslos en los hombros de él y su entrepierna frente a su boca. Sus ojos estaban a unos tres metros de altura y todo se veía tan chiquito&#8230; tan lejano&#8230; y el cielo estaba tan cerca&#8230; ah&#8230;</p>
<p>Y los besos eran lentos, él tenía los ojos cerrados, quería que ese momento fuera eterno, pero quería que los movimientos y los sonidos de ella fueran cada vez más fuertes, que su olor se intensificara, que le lavara la cara, que marcara territorio. Y ella gritaba y le agarraba el pelo con mucha fuerza y abría la boca y tensionaba el estómago y se arqueaba y se veían sus pechos contrastados con el cielo y aparecían sus ojos desorbitados y la falda danzaba con el viento y el sexo era amor y el orgasmo era eternidad y los gritos eran hijos y la saliva era el fluir de las emociones, la verdad y&#8230;</p>
<p>Y le dieron ganas de masturbarse, para olvidarse de esas cosas y deprimirse aún más. Se dio cuenta que tenía el labio mordido y lo libero, le dolía bastante, casi sangraba.</p>
<p>Dejó de caminar hacia el colegio, decidió que allá había muchos conocidos que querrían hacer preguntas, que querrían ayudarlo.</p>
<p>Se quedó quieto en un semáforo y observo como la gente manejaba en su carro. Hombres, mujeres, jóvenes, niños, perros, hay de todo en esos carros.</p>
<p>¿Tiene Derby?</p>
<p>Con un cigarrillo intento leerse el futuro, un lado quemaba bien, ardiente, rojo, luminoso, el otro estaba negro, oscuro y hasta vacío. Que tenaz esta vida, se dijo y continuó fumando, con bocanadas cada vez mas profundas. Le cayó mal el cigarrillo, pero sólo iba por la mitad así que siguió con él. Se mareó y quiso trasbocar, pero él sabe que si vomita el malestar puede mejorar, por eso no lo intentó y se compró un cigarrillo más.</p>
<p>Se sentó en la calle y sintió un poco de brisa, sintió también que esa brisa era vaho de borracho y que debía compartir con aquellos que nada tienen y solo el alcohol los puede consolar.</p>
<p>¿Tiene alcohol?</p>
<p>El alcohol le sabe suave, pero lo siente en la parte de atrás de la cabeza.</p>
<p>Al poco tiempo se da cuenta que el alcohol se le está saliendo por los ojos, que ya no cura sino que arde, que trae sal, que viene acompañado de imágenes borrosas, que quiere trasbocar, no lo que tiene en el estomago, sino lo que tiene en el corazón, en los testículos, en la verga.</p>
<p>Y piensa que es romano y agradece con un trago a Baco, o a Dionisio o a Fó o a Huitaca, romanos, griegos o chibchas, todos fueron tan inteligentes como para tener un Dios del vino, de las borracheras y de la juerga&#8230;</p>
<p>Ella se ponía melosa cuando tomaba, le cantaba al oído y sin pena lo besaba, se sentaba en sus piernas, lo abrazaba y su tufo olía a pan dulce. Varias veces el trago lo hizo feliz, varias veces el trago le hizo querer morir. Gracias trago, decía él, por ser tan sabio y mostrarme cuando debo reír y cuando debo llorar.</p>
<p>Sentado en el suelo, con los ojos turbios y el corazón pesado, se dispuso a esperar la sombra de la tranquilidad, con los brazos abiertos y la botella casi vacía se dejó caer, diciéndole adiós al sol y permitiendo que los párpados ocultaran sus ojos. Esperó entonces que viniera su sombra, que su peso se recostara en su pecho y dijera unos cuantos poemas en silencio, que le acariciara sin tacto, que detuviera sus latidos, que le permitiera soñar, al menos por unos instantes, que la alcanzaba y tocaba sus dedos, que estaba junto a ella, que la había encontrado antes de despertar, antes que el día pasara, antes que se volviera a levantar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2009/07/derby/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>nobrein fingerin</title>
		<link>http://ajokano.com/2009/07/nobrein-fingerin/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2009/07/nobrein-fingerin/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 22:42:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ajo Kano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[al vuelo]]></category>
		<category><![CDATA[Desvarío]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.com/blog/?p=411</guid>
		<description><![CDATA[- Calipso total -dijo la rata escondida en la vagina de la muerta-. Me gustaría ser Pink Tomate, pa&#8217; qué que sí. Esto de andar mirando qué se encuentra uno en los basureros ya me jartó. A ver si ahorramos un poquito y nos vamos pa&#8217; Jamaica, ¿no? ¿Si viste los micos esos que andan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>- Calipso total -dijo la rata escondida en la vagina de la muerta-. Me gustaría ser Pink Tomate, pa&#8217; qué que sí. Esto de andar mirando qué se encuentra uno en los basureros ya me jartó. A ver si ahorramos un poquito y nos vamos pa&#8217; Jamaica, ¿no? ¿Si viste los micos esos que andan de fiesta todo el rato con lo que dejan los turistas por ahí? Tss, yo me la pasaría bien bueno revolcándome en la arena y teniendo ese marsote enfrente. Y pues surfiar, surfiar por las mañanas y vender arepas si es del caso&#8230; ¿o no?<br />
- Siempre decís lo mismo -le contestó Ana María-. Vos ya sabés: del dicho al hecho hay mucho trecho.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2009/07/nobrein-fingerin/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Breve historia nunca narrada y recién inventada</title>
		<link>http://ajokano.com/2009/07/breve-historia-nunca-narrada-y-recien-inventada/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2009/07/breve-historia-nunca-narrada-y-recien-inventada/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 22:41:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ajo Kano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[al vuelo]]></category>
		<category><![CDATA[Desvarío]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.com/blog/?p=409</guid>
		<description><![CDATA[Carótido Maldía encontróse una tarde caminando por las líneas de un manuscrito. Sin descendencia ni ascendencia definidas, con rasgos aún no descritos y en medio de edificios incoloros, sus pies le anclaban a un lugar que no conocía. Los pensamientos y emociones, escasos y confusos, invadían a velocidad lectora su cuerpo de inmaculada concepción. El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Carótido Maldía encontróse una tarde caminando por las líneas de un manuscrito. Sin descendencia ni ascendencia definidas, con rasgos aún no descritos y en medio de edificios incoloros, sus pies le anclaban a un lugar que no conocía. Los pensamientos y emociones, escasos y confusos, invadían a velocidad lectora su cuerpo de inmaculada concepción. El olor a cemento mojado, los postes incendiados, los aullidos de la gente, los cuerpos amontonados, el zumbar de las balas, el cuchillo en su mano, el purpúreo cimbrar de su garganta, el grito ajeno de victoria y la lucidez del moribundo arremetieron contra él de forma aterradora e inequívoca: esto no es una novela.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2009/07/breve-historia-nunca-narrada-y-recien-inventada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Invierno</title>
		<link>http://ajokano.com/2008/07/invierno/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2008/07/invierno/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 21:05:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ajo Kano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[drama]]></category>
		<category><![CDATA[invierno]]></category>
		<category><![CDATA[Sayuri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.com/blog/?p=465</guid>
		<description><![CDATA[¿Me reconoces? Soy la que heredó de su padre dos cosas: la habilidad para manejar sierras eléctricas y un profundo amor por el invierno. La que solía pasar horas viéndolo trabajar en el taller y, maravillada, miraba cómo decenas de dragones nacían del romance entre el hielo y sus manos. La que al cumplir 12 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">¿Me reconoces? Soy la que heredó de su padre dos cosas: la habilidad para manejar sierras eléctricas y un profundo amor por el invierno.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">La que solía pasar horas viéndolo trabajar en el taller y, maravillada, miraba cómo decenas de dragones nacían del romance entre el hielo y sus manos. La que al cumplir 12 años recibió una gran caja de herramientas con cinceles y lijas y comenzó a crear flores, estrellas y carritos con la ayuda de una pequeña sierra eléctrica. En las fotografías del álbum familiar aparecíamos los dos, siempre sonrientes, entre luciérnagas de escarcha y figuras míticas cristalinas. Era sólo una niña cuando aprendí que cada copo es diferente a todos los demás y que cada bloque de agua, sin importar su forma o tamaño, contiene en su interior un sol, un saltamontes o un templo.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Cada año, justo después de la primera nevada, visitaba la tumba de mi madre. Encima de la placa de mármol dejaba algunas páginas de mi diario; con mis manos reunía montículos de nieve hasta formar dos muñecos altos y uno pequeño: un retrato de la familia para que no se sintiera sola. Después empecé a llevarle flores, no como las que traían las demás familias, sino grandes y hermosas flores hechas por mí. Flores heladas que resistían hasta dos meses y, gota a gota, alimentaban la tierra para renacer en primavera.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">¿Recuerdas los juegos del 72? Mi padre era el encargado de crear las estatuas de los deportistas para la inauguración. Mientras él cortaba un enorme bloque con una sierra, agachó torpemente la cabeza como resultado de un estornudo. La figura que esculpía se tiñó de rojo. La sierra le cortó la ceja. También un ojo y medio cerebro.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Quise dejar todo atrás. Irme de Sapporo. Alejarme del frío que atería mi corazón y me dejaba inmersa en la blancura más desolada, en la más nívea tristeza. Pronto comprendí que abandonar el trabajo que mi padre había empezado era como darle una segunda muerte. La intensidad de mi dolor me ayudó a perfeccionar y terminar sus obras. En la inauguración de los juegos guardamos un minuto de silencio a su memoria. Sin parar de llorar y frente a cientos de deportistas, fui presentada como coautora de las esculturas.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Estabas entre la multitud uniformada con&lt;!&#8211;more&#8211;&gt; los colores de más de una docena de banderas. Frente a las figuras que mi padre creó -y que lo arrancaron de mi lado-, el invierno reconfortó mi corazón al traerte: fuiste capaz de generarme una sonrisa mientras mis lágrimas se congelaban; tus ojos garzos me envolvieron hasta llenarme otra vez de dicha.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Nuestras labores nos obligaron a vivir un amor postal durante casi un lustro. Una pasión estática y entrecortada de cartas y fotografías, enaltecida ocasionalmente por tu voz monofónica en el auricular. Un idilio que, aunque distante, nunca pereció. Éramos cada uno la parte ajena y faltante del otro.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Te fracturaste la rodilla y se te destrozaron los meniscos durante un entrenamiento. El diagnóstico fue decisivo: no volverías a esquiar profesionalmente. El dolor causado por tener que alejarte del deporte fue aliviado por la alegría que nos llenaba el pecho. Por fin podías regresar a Japón.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Una mañana tan soleada como fría, te recogí en el aeropuerto y entre abrazos, risas y besos llegamos a la casa. Dejaste las maletas en el guenkan. Me llevaste hacia ti, me quitaste el guante izquierdo y tomaste mi mano. Sentí un escalofrío, no por el viento álgido que entraba por las ventanas y acariciaba mi nuca, sino por el tacto de un aro metálico y helado. Dos semanas después nos casamos.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Abriste la escuela de esquí para niños y cada enero, cuando el festival estaba cerca, me acompañabas al parque. Mientras liberaba de sus prisiones glaciales a las criaturas que habitan mis sueños hablábamos a gritos (¡qué ruido el de las sierras!) de nuestras vidas y recuerdos. Tú del esquí y de las competencias, yo de la fatídica belleza del invierno.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Durante una de esas conversaciones, tuve un arranque de furia al recordar la muerte tan absurda que había tenido mi padre, el escultor más hábil en todo Hokkaido. Te levantaste de tu asiento al lado de la escultura, para calmarme. Sin poder contenerme, corté violentamente con la sierra un bambú de hielo -como un samurai habría hecho con uno de verdad-, gritando que no entendía cómo mi padre había sido tan estúpido para cercenarse él solo la cabeza. La figura que esculpía se tiñó de rojo. Detuve la sierra y escuché los gritos de varios transeúntes a mis espaldas. A mi derecha, bañado en sangre, yacía tu cuerpo, Reiner. Un metro más atrás, tu cabeza.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Fui detenida, pero gracias a los testigos que declararon el hecho como accidental, se me permitió pagar una fianza y salir libre en pocos días.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Vine directamente al taller. Entre herramientas, escaleras y poleas, pasé frente a la serpiente que emerge de una pared helada y del buda cuyas piernas son todavía un bloque jaspeado y blanco. Llegué hasta una pieza alta y gruesa que no había sido tocada. Estuve más de un día trabajándola, primero con la sierra, luego con un juego de cinceles y martillos y finalmente con una lija de agua. Al terminar, te vestí cuidadosamente con un par de tenis y ropa de verano (la que acostumbrábamos guardar en el pequeño armario del taller).</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Fui a la casa, y tomé una ducha. Todavía mojada, me puse únicamente este vestido negro que tanto te gusta.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Ahora estoy aquí de nuevo. Te observo y me desnudo lentamente para ti. Beso tus labios gélidos. Tu tacto me quema. Tu piel produce la chispa estival que congela todos mis movimientos. Mis pezones se hinchan de gusto al rozar tu pecho macizo. Mi entrepierna se entumece de placer contra tu muslo traslúcido.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Sudemos juntos, Reiner.</div>
<p>¿Me reconoces? Soy la que heredó de su padre dos cosas: la habilidad para manejar sierras eléctricas y un profundo amor por el invierno.</p>
<p>La que solía pasar horas viéndolo trabajar en el taller y, maravillada, miraba cómo decenas de dragones nacían del romance entre el hielo y sus manos. La que al cumplir 12 años recibió una gran caja de herramientas con cinceles y lijas y comenzó a crear flores, estrellas y carritos con la ayuda de una pequeña sierra eléctrica. En las fotografías del álbum familiar aparecíamos los dos, siempre sonrientes, entre luciérnagas de escarcha y figuras míticas cristalinas. Era sólo una niña cuando aprendí que cada copo es diferente a todos los demás y que cada bloque de agua, sin importar su forma o tamaño, contiene en su interior un sol, un saltamontes o un templo.</p>
<p>Cada año, justo después de la primera nevada, visitaba la tumba de mi madre. Encima de la placa de mármol dejaba algunas páginas de mi diario; con mis manos reunía montículos de nieve hasta formar dos muñecos altos y uno pequeño: un retrato de la familia para que no se sintiera sola. Después empecé a llevarle flores, no como las que traían las demás familias, sino grandes y hermosas flores hechas por mí. Flores heladas que resistían hasta dos meses y, gota a gota, alimentaban la tierra para renacer en primavera.</p>
<p>¿Recuerdas los juegos del 72? Mi padre era el encargado de crear las estatuas de los deportistas para la inauguración. Mientras él cortaba un enorme bloque con una sierra, agachó torpemente la cabeza como resultado de un estornudo. La figura que esculpía se tiñó de rojo. La sierra le cortó la ceja. También un ojo y medio cerebro.</p>
<p>Quise dejar todo atrás. Irme de Sapporo. Alejarme del frío que atería mi corazón y me dejaba inmersa en la blancura más desolada,<span id="more-465"></span> en la más nívea tristeza. Pronto comprendí que abandonar el trabajo que mi padre había empezado era como darle una segunda muerte. La intensidad de mi dolor me ayudó a perfeccionar y terminar sus obras. En la inauguración de los juegos guardamos un minuto de silencio a su memoria. Sin parar de llorar y frente a cientos de deportistas, fui presentada como coautora de las esculturas.</p>
<p>Estabas entre la multitud uniformada con&lt;!&#8211;more&#8211;&gt; los colores de más de una docena de banderas. Frente a las figuras que mi padre creó -y que lo arrancaron de mi lado-, el invierno reconfortó mi corazón al traerte: fuiste capaz de generarme una sonrisa mientras mis lágrimas se congelaban; tus ojos garzos me envolvieron hasta llenarme otra vez de dicha.</p>
<p>Nuestras labores nos obligaron a vivir un amor postal durante casi un lustro. Una pasión estática y entrecortada de cartas y fotografías, enaltecida ocasionalmente por tu voz monofónica en el auricular. Un idilio que, aunque distante, nunca pereció. Éramos cada uno la parte ajena y faltante del otro.</p>
<p>Te fracturaste la rodilla y se te destrozaron los meniscos durante un entrenamiento. El diagnóstico fue decisivo: no volverías a esquiar profesionalmente. El dolor causado por tener que alejarte del deporte fue aliviado por la alegría que nos llenaba el pecho. Por fin podías regresar a Japón.</p>
<p>Una mañana tan soleada como fría, te recogí en el aeropuerto y entre abrazos, risas y besos llegamos a la casa. Dejaste las maletas en el guenkan. Me llevaste hacia ti, me quitaste el guante izquierdo y tomaste mi mano. Sentí un escalofrío, no por el viento álgido que entraba por las ventanas y acariciaba mi nuca, sino por el tacto de un aro metálico y helado. Dos semanas después nos casamos.</p>
<p>Abriste la escuela de esquí para niños y cada enero, cuando el festival estaba cerca, me acompañabas al parque. Mientras liberaba de sus prisiones glaciales a las criaturas que habitan mis sueños hablábamos a gritos (¡qué ruido el de las sierras!) de nuestras vidas y recuerdos. Tú del esquí y de las competencias, yo de la fatídica belleza del invierno.</p>
<p>Durante una de esas conversaciones, tuve un arranque de furia al recordar la muerte tan absurda que había tenido mi padre, el escultor más hábil en todo Hokkaido. Te levantaste de tu asiento al lado de la escultura, para calmarme. Sin poder contenerme, corté violentamente con la sierra un bambú de hielo -como un samurai habría hecho con uno de verdad-, gritando que no entendía cómo mi padre había sido tan estúpido para cercenarse él solo la cabeza. La figura que esculpía se tiñó de rojo. Detuve la sierra y escuché los gritos de varios transeúntes a mis espaldas. A mi derecha, bañado en sangre, yacía tu cuerpo, Reiner. Un metro más atrás, tu cabeza.</p>
<p>Fui detenida, pero gracias a los testigos que declararon el hecho como accidental, se me permitió pagar una fianza y salir libre en pocos días.</p>
<p>Vine directamente al taller. Entre herramientas, escaleras y poleas, pasé frente a la serpiente que emerge de una pared helada y del buda cuyas piernas son todavía un bloque jaspeado y blanco. Llegué hasta una pieza alta y gruesa que no había sido tocada. Estuve más de un día trabajándola, primero con la sierra, luego con un juego de cinceles y martillos y finalmente con una lija de agua. Al terminar, te vestí cuidadosamente con un par de tenis y ropa de verano (la que acostumbrábamos guardar en el pequeño armario del taller).</p>
<p>Fui a la casa, y tomé una ducha. Todavía mojada, me puse únicamente este vestido negro que tanto te gusta.</p>
<p>Ahora estoy aquí de nuevo. Te observo y me desnudo lentamente para ti. Beso tus labios gélidos. Tu tacto me quema. Tu piel produce la chispa estival que congela todos mis movimientos. Mis pezones se hinchan de gusto al rozar tu pecho macizo. Mi entrepierna se entumece de placer contra tu muslo traslúcido.</p>
<p>Sudemos juntos, Reiner.</p>
<div id="attachment_519" class="wp-caption alignnone" style="width: 470px"><a title="Fotografía de Alex Dodge - 2005" href="http://ajokano.com/blog/wp-content/uploads/2008/07/AlexDodge2005.jpg"><img class="size-full wp-image-519 " title="Fotografía de Alex Dodge - 2005" src="http://ajokano.com/blog/wp-content/uploads/2008/07/AlexDodge2005.jpg" alt="Fotografía de Alex Dodge - 2005" width="460" height="308" /></a><p class="wp-caption-text">Fotografía de Alex Dodge - 2005</p></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2008/07/invierno/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La banca</title>
		<link>http://ajokano.com/2008/06/la-banca/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2008/06/la-banca/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 14 Jun 2008 22:11:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ajo Kano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[acto]]></category>
		<category><![CDATA[caza de letras]]></category>
		<category><![CDATA[hospital]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.com/blog/?p=478</guid>
		<description><![CDATA[H y M están sentados en una banca afuera de un hospital. M llora. Con un pañuelo, H le seca las lágrimas. Le acaricia las mejillas. Los sollozos disminuyen. M voltea delicadamente a verlo. H la contempla. Acerca sus labios a los de M. M rechaza el beso. H mira al suelo y, pensativo, balancea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>H y M están sentados en una banca afuera de un hospital. M llora. Con un pañuelo, H le seca las lágrimas. Le acaricia las mejillas. Los sollozos disminuyen. M voltea delicadamente a verlo. H la contempla. Acerca sus labios a los de M. M rechaza el beso. H mira al suelo y, pensativo, balancea sus rodillas. La mira de reojo. Aproxima lento su mano a la de M. M la quita bruscamente. H se acerca, M se aleja. H se levanta, la luz se desvanece, el lugar queda en penumbra. Un haz de luz sigue a H quien, cabizbajo, se retira.<br />
H baja de la banqueta y la luz regresa. J, vestido de carnicero lo atropella con su bicicleta. De la bolsa de J salen volando utensilios metálicos. H rueda. Termina boca abajo. M corre hacia él. Lo voltea. Ve un cuchillo enterrado en su abdomen. M grita.<br />
Dos enfermeros salen del hospital, cargan al herido y entran a la clínica. M los sigue hasta que desaparecen tras una puerta. Se queda caminando en círculos. Se muerde las uñas. Llegan un doctor y un enfermero. Traen una cama con H inconsciente. Le dan unas hojas a M. Mientras lee, empieza a llorar. Suelta las hojas. Hunde su cara en las sábanas y gime. Doctor y enfermero se van.<br />
H mueve una mano y toca a M. M, sobresaltada, se lanza sobre H. Lo besa. H la abraza. Momentos después M se separa. Lo sacude. No responde. Sale corriendo del hospital. Se sienta en la banca.<br />
J se sienta junto a M. Con una punta de su delantal le limpia las lágrimas y acaricia sus mejillas. M voltea delicadamente a verlo. J la contempla.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2008/06/la-banca/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>-[cero sliping y (3) two dogs]-</title>
		<link>http://ajokano.com/2008/06/cero-sliping-y-3-two-dogs/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2008/06/cero-sliping-y-3-two-dogs/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Jun 2008 17:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ajokano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[Real]]></category>
		<category><![CDATA[perros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.wordpress.com/2008/06/10/cero-sliping-y-3-two-dogs/</guid>
		<description><![CDATA[Noche en desvelo, canina en contracciones. A la luz del celular una bolsa se avista en la vulva. Contracciones, pujes, horas, cambio de linterna-celular por camaradigital-linterna. Estira la vulva, aprieta el estómago, descansa jadea y la bolsa-topo se asoma y se regresa. Teléfono de urgencia, posible cesárea, cita en una hora. Una hora. Taxi, can [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Noche en desvelo, canina en contracciones. A la luz del celular una bolsa se avista en la vulva. Contracciones, pujes, horas, cambio de linterna-celular por camaradigital-linterna. Estira la vulva, aprieta el estómago, descansa jadea y la bolsa-topo se asoma y se regresa. Teléfono de urgencia, posible cesárea, cita en una hora. Una hora. Taxi, can en toalla y humanos esperando en la escalera de un edificio. Llega el sabio y su enfermera. Revisión. Por la vulva se asoma una oreja que va y viene al ritmo contraído del abdomen. Ojalá, con poca probabilidad, que no haya muerte. Urgencia lenta, preparación de quirófano. Perra en dos patas para depilar. (ruido de máquina eléctrica). La oreja se ve más. Último intento, se asoma más, último intento, parece que sale, último intento, apretando y jalando sale la cabeza, espasmo de dolor, último intento, último intento, último intento con dedos jalacabezas, último intento, cuerpo fuera, espasmote de dolor. Revientan bolsa, llena de mierda, primer respiro, vivo, macho. Placenta dentro, cero pujes. Minutos. Placenta dentro. Cortar cordón, hacer cesárea. Esperar, limpiar cachorro, esperar, limpiar cachorroesperarlimpiaresperarcerociagarrolimpiarcachorroesperar. Ya salió, quieto. Anestesiado, dormido, juegan danza con él, tubos, palmadas, sobadas. Respiros, hembra. Organos fuera, madre can cubierta. Coser, limpiar, pagar. Taxi. Tres perros en el hogar.</p>
<p><span id="more-36"></span><a href="http://ajokano.com/wp-content/uploads/2008/06/P2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-329" title="P2" src="http://ajokano.com/wp-content/uploads/2008/06/P2.jpg" alt="" width="600" height="450" /></a></p>
<p><a href="http://ajokano.com/wp-content/uploads/2008/06/P3.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-330" title="P3" src="http://ajokano.com/wp-content/uploads/2008/06/P3.jpg" alt="" width="600" height="450" /></a></p>
<p><a href="http://ajokano.com/wp-content/uploads/2008/06/3p2-e1267773357374.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-328" title="3p2" src="http://ajokano.com/wp-content/uploads/2008/06/3p2-e1267773357374.jpg" alt="" width="600" height="450" /></a></p>
<p>Parecen raticas.</p>
<p>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2008/06/cero-sliping-y-3-two-dogs/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Schwarzy o la cruzada del cuervito (argumento)</title>
		<link>http://ajokano.com/2008/05/schwarzy-o-la-cruzada-del-cuervito/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2008/05/schwarzy-o-la-cruzada-del-cuervito/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 May 2008 22:58:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ajo Kano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Argumento]]></category>
		<category><![CDATA[caza de letras]]></category>
		<category><![CDATA[Desvarío]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.com/blog/?p=499</guid>
		<description><![CDATA[1. Cierta noche, un cuervo adolescente de plumas despeinadas y pico torcido, constantemente despreciado y humillado por su comunidad, decide abandonar su casa a orillas del río Elba. 2. Volando en la oscuridad se topa con una parvada inmensa de pájaros gigantes que llaman su atención. 3. Al seguirlos, buscando aceptación, descubre con terror que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>1. Cierta noche, un cuervo adolescente de plumas despeinadas y pico torcido, constantemente despreciado y humillado por su comunidad, decide abandonar su casa a orillas del río Elba.</p>
<p>2. Volando en la oscuridad se topa con una parvada inmensa de pájaros gigantes que llaman su atención.</p>
<p>3. Al seguirlos, buscando aceptación, descubre con terror que la mierda que cagan estalla y se enciende ferozmente al caer sobre una ciudad.</p>
<p>4. Al no poder detenerlos decide apartarse por temor a perder la vida o ser involucrado en el incidente.</p>
<p>5. Desde una distancia prudente, observa la ciudad siendo devorada por unas llamas que tardan muchísimas horas en apagarse y dejan tras de sí nada más que escombros, muerte y dolor.</p>
<p>6. Al cesar los ataques sobrevuela la ciudad y observa una fila de hombres que, mientras retiran escombros y apilan muertos, son abucheados y apedreados.</p>
<p>7. Sólo un hombre en la formación se defiende en un lenguaje conocido por el cuervo.</p>
<p>8. El cuervo siente empatía hacia este hombre despreciado por su propia raza y decide ofrecerle en señal de amistad un diente de oro arrancado de la boca de un cadáver.</p>
<p>9. El hombre –mitad americano, mitad alemán-, acepta gustoso el regalo.</p>
<p>10. Tras conversaciones acerca de los dolores del pasado, las dificultades del presente y la esperanza del futuro, cuervo y hombre se vuelven amigos.</p>
<p>11. El cuervo y su nuevo amigo Kurt no pierden la esperanza de encontrar algún sobreviviente entre los escombros o dentro de las “minas de cadáveres” en que se convirtieron los refugios bajo tierra.</p>
<p>12. Ayudando en las labores de rescate, el ave se siente útil y apreciada.</p>
<p>13. Descubren un nuevo refugio y el cuervo se introduce por un boquete para examinar el lugar, encontrando una joven que apenas respira.</p>
<p>14. Sin conocer las nuevas órdenes (incinerar los cuerpos) y entusiasmado por su hallazgo, no nota el líquido traslúcido que los soldados vierten por el agujero entre los escombros.</p>
<p>15. Contento con su labor como ave rescatista, suspira orgulloso al mismo tiempo que una tea encendida toca el suelo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2008/05/schwarzy-o-la-cruzada-del-cuervito/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La guerra olvidada</title>
		<link>http://ajokano.com/2007/09/la-guerra-olvidada/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2007/09/la-guerra-olvidada/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 27 Sep 2007 04:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ajokano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[borradores]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[lápices]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.wordpress.com/2007/09/26/aun-sin-titulo/</guid>
		<description><![CDATA[El comienzo de un texto infantil que desa convertirse en álbum ilustrado. Ya me dirán si se quedan picados y si les interesa o no. Abrazos. Hace poco, sentado en mi escritorio, vi como uno de mis lápices, sucio, pequeño y desolado, lloraba diminutas gotas de grafito. Al comienzo dudé, pero su nostalgia me contagió [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color:rgb(102,102,102);font-size:85%;">El comienzo de un texto infantil que desa convertirse en álbum ilustrado. Ya me dirán si se quedan picados y si les interesa o no. Abrazos.</span></p>
<p>Hace poco, sentado en mi escritorio, vi como uno de mis lápices, sucio, pequeño y desolado, lloraba diminutas gotas de grafito. Al comienzo dudé, pero su nostalgia me contagió y terminé formulando una pregunta que no esperé que tuviera respuesta.</p>
<p>Me sorprendió. Apoyado en un papel sucio, se paró de cabeza y empezó a hablarme con palabras suaves y oscuras. Primero, tartamudeó algo tímido, pero poco a poco se relajó y empezó a contarme con afán y emoción, historias sorprendentes de tiempos ancestrales. Historias hermosas y desconocidas de tiempos anteriores al dominio del hombre en el planeta, historias desconocidas de los siglos en que los lápices y los borradores dominaban la tierra.</p>
<p>El lápiz, gastado y anciano –a quién con cariño llamé Dos- , me contó &#8211; haciéndose cada vez más y más pequeño-  la historia que cambió y terminó la eterna guerra entre ellos y sus enemigos: los borradores.</p>
<p>Esta es su historia.<br />&#8212;&#8212;</p>
<p>Al comienzo de los tiempos existían dos habitantes en el mundo.</p>
<p>Unos eran los Ar-ayon, a quienes ahora conocemos como lápices, una inmensa familia, unida y alegre que se pasaba todo el tiempo creando. Dibujaban árboles para colgar columpios, ríos para adornar los paisajes, casas para vivir en familia, mascotas para jugar con los niños, pinturas para recordar a los ancianos y antepasados. Sobre el blanco de lo aún no creado daban vida constantemente a lo que se imaginaban.</p>
<p>Los otros eran los Dis-raiar, a quienes ahora conocemos como borradores. Eran seres blandos y maliciosos que vivían en la nada. No tenían casas, ni árboles, ni ríos y dormían dándose calor entre ellos o con alguna que otra cosa que les robaban a los Ar-ayon.</p>
<p>No se sabe bien porque, pero los Dis-raiar siempre envidiaron a los Ar-ayon y en las noches, cuando estos se iban a dormir, invadían sus pueblos y sus casas y borraban. Borraban todo lo que podían: los árboles, las mascotas, los ríos. Dejaban todo tan blanco como podían, para que al levantarse los Ar-ayon vieran como desaparecían sus adorados dibujos y creaciones, obligándolos a rehacer sus casas, sus mascotas, sus jardines.</p>
<p>Siempre fue así. Siempre existió una guerra continua entre los Dis-raiar con su envidia y los Ar-ayon con su rencor por la destrucción de sus obras. Pero como siempre, la vida y el tiempo traen situaciones imprevistas que pueden cambiar la historia.</p>
<p>Una noche como cualquier otra, los Dis-raiar se reunieron para tramar su plan de borrado en el pueblo de los Ar-ayon. Organizaron sus estrategias y se fueron todos. Bueno, casi todos. Gomain, uno de los más jóvenes se había quedado dormido y al levantarse vio que los demás ya habían partido sin indicarle qué árboles o comedores o ventanas iban a borrar en aquella ocasión. Entre bostezo y bostezo decidió ir solo esa noche (no tenía nada más que hacer) a ver qué encontraba para borrar.</p>
<p>Llegó al pueblo de los Ar-ayon y entre las sombras caminaba buscando dónde cometer sus travesuras. La panadería no, el cine ya estaba a medio borrar, del supermercado sólo quedaba su cartel…</p>
<p>De pronto vio una bella casa, con enredaderas y detalles que de seguro significaron mucho esfuerzo para sus habitantes. Borró la ventana y entró en la casa. Caminó por el pasillo, borrando un candelabro aquí, un asiento allá y mientras subía por las escaleras borró su barandal.</p>
<p>En el piso de arriba escogió una puerta y la borró. Entró de puntillas y miró el interior. Era el cuarto de una pequeña. La vio dormida en su camita, justo en medio de un cuarto lleno de muñecas y carteles de famosos. Frente a ella, junto al armario, un cuadro de dos Ar-ayones, con un marco de circulitos y triangulitos, colgaba en la pared. Gomain se acercó y mientras lo detallaba, empezó a borrar.</p>
<p>-    ¿Quién anda ahí? – dijo la niña intentando prender la lámpara de su nochero.
<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1'></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2007/09/la-guerra-olvidada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>18</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>{ pepe }</title>
		<link>http://ajokano.com/2007/08/pepe/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2007/08/pepe/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 14 Aug 2007 23:15:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ajokano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[campesino]]></category>
		<category><![CDATA[mentira]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.wordpress.com/2007/08/14/pepe/</guid>
		<description><![CDATA[Había un campecinitoque tenía un machete de lo más bonito,afilado, con trenzas de cuero y piedritas incrustadasafilado, grande, brillante.Era el encargado de cuidar las ovejas del puebloy de vez en cuando aparecía alguién en su caballo y le gritaba:pepe, pepe, ahi viene un lobo, ¿que hacemos?Y el pepe tranquilo le decía,no te preocupés,todo tiene solución,aquí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Había un campecinito<br />que tenía un machete de lo más bonito,<br />afilado, con trenzas de cuero y piedritas incrustadas<br />afilado, grande, brillante.<br />Era el encargado de cuidar las ovejas del pueblo<br />y de vez en cuando aparecía alguién en su caballo y le gritaba:<br />pepe, pepe, ahi viene un lobo, ¿que hacemos?<br />Y el pepe tranquilo le decía,<br />no te preocupés,<br />todo tiene solución,<br />aquí lo espero.<br />Y en efecto, llegaba el lobo voraz por las ovejas<br />y pepe desde una piedra salía veloz y de tres tajazos convertía el plateado en rojo.</p>
<p>Y otro día aparecía la vecina gritando:<br />pepe, pepe, ¡un lobo viene pa´ca!<br />Y el le decía:<br />todo bien, métase a la casa que no hay problema sin solución.<br />Y al llegar el otro lobo, pape caía de un árbol y de tres tajazos partía en tres al lobo</p>
<p>Y cuando llegaba el de la finca vecina gritando que venía un lobo,<br />le decía que no se preocupara, que el se encargaba<br />y cuando corrían los niños a decirle que habían visto un lobo<br />les decía que se escondieran, que el ahí lo esperaba.</p>
<p>Y el machete brillaba<br />y todo el mundo quería a pepe<br />y pepe cuidaba sin pesar ni dolor del rebaño del pueblo,<br />día tras día.</p>
<p>Pero un día<br />al pepe se le olvidó su machete<br />y se fué a cuidar sus ovejas<br />y mientras caminaba por el monte, vió a lo lejos que venía un lobo<br />y recordó su machete junto a la cama<br />y notó la falta de su funda en el cinturón.</p>
<p>Jaló las ovejas y empezó a gritar:<br />¡viene un lobo! ¡viene un lobo!</p>
<p>Y la vecina escuchó, pero pepé puede con él<br />y el de la finca escuchó, pero ese es trabajo del pepe<br />y los niños escucharon, y apalaudieron por pepe<br />y el pueblo entero escuchó y dejó a pepe encargarse del asunto.</p>
<p>Y allá está el pepe<br />bajo el lobo rápido y voraz,<br />muriendo a mordidas.</p>
<p><span style="color:rgb(102,102,102);font-size:85%;">Ojalá que llueva café &#8211; Café tacuba</span>
<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1'></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2007/08/pepe/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Así no más</title>
		<link>http://ajokano.com/2007/07/asi-no-mas/</link>
		<comments>http://ajokano.com/2007/07/asi-no-mas/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Jul 2007 21:37:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ajokano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ajokano.wordpress.com/2007/07/13/asi-no-mas/</guid>
		<description><![CDATA[La sangre se ve muy líquidaEstá malherido.Y también está mal herido… No parece haber sido él mismo quien decidiera hacérselas.Tampoco parece que las haya obtenido por defenderse. Tiene mucha sangre por todo el cuerpo.Roja.No huele a nada, no huele a muerto, ni huele a loción.Y la tarde está tan tranquila que el sujeto se ve [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La sangre se ve muy líquida<br />Está malherido.<br />Y también está mal herido…</p>
<p>No parece haber sido él mismo quien decidiera hacérselas.<br />Tampoco parece que las haya obtenido por defenderse. <br />Tiene mucha sangre por todo el cuerpo.<br />Roja.<br />No huele a nada, no huele a muerto, ni huele a loción.<br />Y la tarde está tan tranquila que el sujeto se ve como parte de la escena.<br />Así no más. <br />La mirada que tiene no dice mucho.<br />No refleja angustia, ni desespero, ni tranquilidad.<br />Sólo mira con esos ojos abiertos.<br />(Y parpadea de vez en cuando, como si tuviera un poco de sueño.) <br />Con la ropa bien colocada.<br />Los zapatos lustrados y en su puesto.<br />No parece un accidente automovilístico. <br />Y la sangre que se filtra por las grietas parece haber nacido en el mismo lugar. <br />No parece haberse movido.<br />No se ve un rastro o dirección.</p>
<p>Las heridas están mal hechas.<br />O mejor dicho, mal colocadas. <br />No son conscientes de la curiosidad que despiertan.<br />Han roto la piel y el hueso, pero dejaron intacta una camisa aún arreglada dentro del pantalón. <br />Están disimuladas por la sangre, pero se ve al reflejo de la luz titilar por la presión donde la sangre tiene su afluente. <br />Curvas y cerradas.<br />Como bolsa reventada. <br />No es fácil asociarlas a un tipo de arma, ni saber cómo pudo actuar el autor.<br />Y esa boca, complementa la expresión de sus ojos.<br />Semiabierta.<br />Semicerrada.<br />Se puede escuchar cómo la garganta respira.<br />Tal vez un poco áspera, pero nada del otro mundo.</p>
<p>Es imposible entender cómo pasaron esas heridas.<br />Debo repetirlo.<br />Están mal hechas.<br />La ropa empezó a absorber la sangre del suelo.<br />Se está volviendo rojo, de abajo hacia arriba.<br />La mejilla parece ya la playa de un océano cinabrio.<br />Redondo.<br />Y creciente.</p>
<p>Cada vez es más difícil de entender.<br />No dice nada.<br />No grita.<br />No gime.<br />No le duele.<br />Tal vez ya no le duele, o no le importa.<br />(O le duele demasiado)<br />Tal vez por eso prefiere callar.<br />Parece invisible.<br />Pensaría uno que en estas situaciones siempre hay gente de más, pero no hay nadie.<br />Algunos pasan cerca, pero parecen no verlo.</p>
<p>Eso también es extraño.<br />El lugar.<br />El sitio donde está.<br />Respirando por la boca y mirando un cielo que no tiene mucho de especial.<br />No es posible entender.<br />Analizar la situación no sirve de nada.<br />La duda queda.<br />La duda se quedará.<br />Insisto: está malherido.<br />Y está mal herido.</p>
<p>Debería llamar a alguien.
<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1'></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ajokano.com/2007/07/asi-no-mas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
