Schwarzy o la cruzada del cuervito (argumento)
1. Cierta noche, un cuervo adolescente de plumas despeinadas y pico torcido, constantemente despreciado y humillado por su comunidad, decide abandonar su casa a orillas del río Elba.
2. Volando en la oscuridad se topa con una parvada inmensa de pájaros gigantes que llaman su atención.
3. Al seguirlos, buscando aceptación, descubre con terror que la mierda que cagan estalla y se enciende ferozmente al caer sobre una ciudad.
4. Al no poder detenerlos decide apartarse por temor a perder la vida o ser involucrado en el incidente.
5. Desde una distancia prudente, observa la ciudad siendo devorada por unas llamas que tardan muchísimas horas en apagarse y dejan tras de sí nada más que escombros, muerte y dolor.
6. Al cesar los ataques sobrevuela la ciudad y observa una fila de hombres que, mientras retiran escombros y apilan muertos, son abucheados y apedreados.
7. Sólo un hombre en la formación se defiende en un lenguaje conocido por el cuervo.
8. El cuervo siente empatía hacia este hombre despreciado por su propia raza y decide ofrecerle en señal de amistad un diente de oro arrancado de la boca de un cadáver.
9. El hombre –mitad americano, mitad alemán-, acepta gustoso el regalo.
10. Tras conversaciones acerca de los dolores del pasado, las dificultades del presente y la esperanza del futuro, cuervo y hombre se vuelven amigos.
11. El cuervo y su nuevo amigo Kurt no pierden la esperanza de encontrar algún sobreviviente entre los escombros o dentro de las “minas de cadáveres” en que se convirtieron los refugios bajo tierra.
12. Ayudando en las labores de rescate, el ave se siente útil y apreciada.
13. Descubren un nuevo refugio y el cuervo se introduce por un boquete para examinar el lugar, encontrando una joven que apenas respira.
14. Sin conocer las nuevas órdenes (incinerar los cuerpos) y entusiasmado por su hallazgo, no nota el líquido traslúcido que los soldados vierten por el agujero entre los escombros.
15. Contento con su labor como ave rescatista, suspira orgulloso al mismo tiempo que una tea encendida toca el suelo.
