Alguna casualidad
Tal vez algún día, lejano o cercano y escrito sobre tu cuerpo,
encuentres esa carta volátil que noche tras noche escribía en
tu piel,
con líneas rojas de uñas perdidas en el tiempo,
de palabras presentes, traslúcidas y perpetuas, escritas sin miel.
Quizás notes una tarde, soleada y brillante,
sobre la mesa antigua, sede de románticas veladas,
aquél enorme jeroglífico mesolítico
que poco a poco, con sudor, mi espalda talló sin saber.
Alguna casualidad te hará vislumbrar sin razón
la opacidad tenue que ha tomado el vidrio de la ducha,
creada por el irresponsable y picaresco aliento
que causaban tus manos al bailar cerca del corazón.
Es posible que llegue una tarde, llena de lluvia y alboroto,
en la que decidas salir y mirar las nubes que tanto te cautivan,
suspires ante el sentimiento de un cuerpo húmedo
y una gota salada, el sabor de un corazón roto
-desde la distancia-, te haga llegar.
