Tea time
alguna vez alcoholicé a mis contemporaneos, les perverí e invité a peleas de gallos, los seduje a montañas rusas, los herí para que soltaran sus sonrisas. Fuí promotor y capataz de la poesía barata, la vi nacer y la maté en mosaicos porno-turísticos en pasillos escolares. Fuí maestro, un impaciente maestro impacible, honesto y duro, crudo y locuaz.
Fuí de otros y mi entrepecho lo entregué al jardín de las delicias, las delicias de lo obscuro, las bellezas del asfalto, las sonrisas muecas, al aliento de baco. Vi mas allá de lo invidente, con mi espada de escrúpulos maté dragones y acuchillé mariposas. Siempre en esa paz que ofrece el limbo de lo oblicuo; el maravilloso izquierdista capitalista, la puta fiel, el pervertido inocuo, el locuaz silente. Pasé por cumplido urinario, por balanza de atlas desmoronado, sonrisa extasiada de cuadros simplistas.
Y mi silente pulmón me regaló un uso de razón, la angustia de la muerte y la zozobra de la vida. Un cerebro concluyente, una continua lluvia de ideas sin planeación, un raciocinio sin palabras, una voz sin emoción, un perdón sin angustia.
Un corazón químico de sangre, negro como agujero astronómico, ladrón de congojas y usurpador de tareas, mi propia caja de pandora enterrada detrás de él, entre omóplatos y vertebras, inaccesible siempre abierta y succionadora. y me ví de repente encerrado en el espejo y me reconocí dividido, orgulloso delante de él y avergonzado detrás, incapaz de juntar las manos que tocan siempre el frío de la arena, siempre antropocéntrico y totalmente humilde.
dividido, siempre de agua y fuego, resultando en una suave niebla parlante que nubla y enbellece.
bendito por la amistad y maldito por el amor, silencios, fantasías, ideas y ocurrencias trasbocados por una boca insensible, por unas manos sin memoria, por un cuerpo inherente.
Sé donde estoy, y se que no estoy en ningún lado, se que soy amado e igualmente repudiado, se que soy un dolor, que a veces encuentra una salida y respira libre bajo la lluvia del sol, se que soy a veces una sonrisa, que a veces se cocome la piel y desangra la vida detrás del corazón. Soy todo lo que creen que soy, eso y más, eso y menos… soy lo que se imaginan que soy porque nunca van a entender lo que hay detrás del espejo, no pueden ver lo que se oculta detrás de las cortinas, ni debajo de las camas al otro lado de ese inexistente resplandor. Hacer palabras este mundo es ilógico, describirlo es imposible, vivirlo es indiscutible.
Así que si alguien me conoce, le invito a seguir, tal vez algun día descubra que este es el mismo mundo en el que vivo, o tal vez simplemente pueda describirme que pasa cuando mi reflejo deja la habitación.
